Dar vuelta el escenario, un reclamo que se vuelve ley.
- Grupo cinco
- 17 may 2023
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Por Amparo Mellado
A tres años de la aprobación de la ley N° 27.539, que impulsa la presencia de mujeres y disidencias en los escenarios, un reciente informe del Instituto Nacional de la música (INAMU) cuenta el positivo impacto que esta normativa ha tenido en los festivales.

Fotografía tomada por Lucia Bollivian en el congreso de la nación el día que se sanciono la ley.
En el año 2019 se sancionaba en Argentina, con 133 votos afirmativos, la primera ley nacional que contempla la participación de mujeres y disidencias en festivales. Siendo además la primer normativa en el mundo que reglamenta un cupo del 30% o correspondiente a un tercio de los artistas en escena en favor de mujeres y disidencias.
Tras haberse cumplido tres años de la ley en las calles, el observatorio de la música perteneciente al INAMU, hizo público un informe en su página web que destaca el crecimiento en la participación femenina en los escenarios con un aumento del 106% desde la sanción de la norma. Entre los años 2017 y 2018 el informe indica que el índice de participación fue de 15% mientras que en el periodo 2021-2022 fue del 32.19%. Lo que evidencia el fuerte impacto de esta iniciativa en los escenarios.
Desde sus comienzos, la ley que fue impulsada por colectivos y agrupaciones feministas, busco poner en valor a mujeres y disidencias que hacen de la música su trabajo. En conversación con Retumba, la música y compositora Miriam Belfer integrante del colectivo mendocino “Grita” contó al respecto: “el mundo se estaba perdiendo una parte de la realidad, esta ley ha permitido que las músicas podamos acceder al espacio laboral de una manera equitativa”. Además, agregó: “en la provincia ha sido complejo, hay muchos festivales que no cumplen la normativa. Sin embargo, se continua buscando la equidad de los espacios”.
Cómo cuenta Miriam Belfer, en la provincia de Mendoza según una estadística realizada por el mismo colectivo al que pertenece, se evidencio que en el año 2018 los hombres ocuparon un 84,61% contra un 15,38% de las mujeres en los festivales.
En la actualidad y según los datos aportados por el INAMU en la región de Cuyo el cupo se alcanzó con el 30,55 % en los 2 festivales que se utilizaron como referencia por el organismo. Por lo tanto, podría decirse que todas las provincias llegaron a un crecimiento de la representación femenina del 30% que, recordemos, es el cupo mínimo que establece la ley para festivales de gran trascendencia. Esto, deja un crecimiento a nivel nacional del 32% en 2022 frente a un 15% de 2018.
Estos datos desmerecen la creencia generalizada de que: “no hay mujeres ni disidencias haciendo música”. Es más bien una discusión acerca de el por qué ese espacio no estaba dado para ellxs previo a la ley. Sobre esto la música y compositora mendocina Camila Millán dijo a diario Los Andes en una entrevista: “Desde mi perspectiva estamos en otro momento gracias a la ley, nos deja en un lugar sólido para reclamar nuestro derecho a acceder a esos espacios. Si bien esta tiene un espíritu colectivo, también surge la pregunta de porque no tenemos ese lugar. Es importante visibilizar la situación”.
Géneros y diferencia de género
En relación a los géneros musicales el reciente informe del INAMU también nos aporta información valiosa. Los únicos ámbitos musicales que cumplían con el cupo femenino previo a la ley eran: El jazz y el tango. Mientras que por otro lado los festivales censados del género rock, de 292 artistas solo incluían 29 propuestas de mujeres o disidencias.
Sin embargo, el panorama en 2023 es otro, debido a que todos los festivales censados superan el cupo propuesto por la ley. Pero, los géneros de jazz y tango continúan liderando el panorama en cuanto a representatividad con más de 45% de mujeres en sus festivales. A estos le siguen: el rock que ahora contempla una representatividad del 40% y por último la música popular y el folclore con un crecimiento de casi el 30%.
Después de tres años de sancionada la ley, se observa claramente el amplio cumplimiento de la misma pero las artistas continúan reclamando por mayor visibilidad en espacios gestionados por privados y gestores independientes. Sobre esto, Camila Millán dijo en una entrevista que le hizo diario Los Andes: “Es importante tener en cuenta que no solo el Estado puede mejorar esta condición y favorecer en los espacios para las artistas, sino también el de grupos más pequeños, con la habilitación de espacios variados para la música en vivo en el gran Mendoza”.
El campo artístico-musical es un ámbito de gran visibilidad que construye modelos y representaciones sociales significativas. La ley ha sabido sentar una base para acercarse a la equidad y de esta manera colaborar en revertir el panorama en los escenarios.



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